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JUEVES DEL PROFESIONAL SANITARIO - ENTREGA 2

Suena el despertador... ¿Buenos días? No tienes tiempo de pensar. 
 
Te das una ducha y tomas un café para dirigirte rápido a tu lugar de trabajo. Es tu primer día y sientes que no vas a llegar nunca. Sin ni siquiera saber cómo, has llegado y te has puesto tu nuevo uniforme blanco. Tus pies se ponen en marcha, tal vez más rápidos que tus ideas, te diriges a tu nueva sección sin saber que encontrarás detrás de cada puerta, de cada BOX,...
 
Por fin llegas. Una compañera te recibe, parece que lleva esperando toda la vida, pero ni mucho menos. "¡Toma! Estos son tus 15 pacientes...más lo que venga. Buena suerte."
 
Te comienza a dar instrucciones, un sin fin de tareas que tendrás que realizar a lo largo del turno, una lista interminable...
 
Ella desaparece veloz y te invade una sensación extraña, te sientes sola y pérdida; por suerte algún compañero se presenta. Por un instante pasan por tu cabeza las cosas que has dejado sin hacer en casa, te preguntas si los niños habrán llegado al colegio, si tu padre recordará la cita importante que tenía, pero... NO HAY TIEMPO PARA ESO!!!
 
Escuchas, desde donde te encuentras, una alarma que te alerta y activa todos tus sentidos. Todos echáis a correr como si la vida os fuera en ello llegando al BOX de Urgencia. El médico de la ambulancia comienza a informar del caso "Varón que se desmaya en casa..." para acabar con dos palabras: "Código Ictus". 
 
Todos nos movemos veloces, parece caótico, pero cada profesional tiene interiorizadas sus funciones para no molestar al compañero. Un sentimiento muy humano nace en ti y te acercas a la persona que se encuentra tumbada, piensas en cómo se sentirá, allí solo rodeado de extraños. 
 
Entonces te acercas y mirándolo a los ojos le dices: "Tranquilo Pedro, estás en buenas manos".