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LUNES DEL PACIENTE - ENTREGA 7

Lo que inicialmente iba a ser una semana, se traduce en más tiempo. Ha habido complicaciones por infecciones que han requerido alargar la hospitalización. No es bueno, pero necesitas buscar el lado positivo, por lo menos tienes más tiempo para poder adaptarte.
 
Estás en la rutina, todo pasa muy deprisa, las horas, los días, las semanas, los dos primeros meses,...... 
 
Durante esos dos primeros meses de hospitalización, te das cuenta de que al principio tu padre recibe muchas visitas, y eso empieza a alegrarte, muchos lo quieren, muestran su apoyo y te brindan su ayuda. Pero pasadas unas semanas, todo empieza a disminuir, ya las visitas tardan más en llegar y se marchan pronto. Ya no saben que hablar o contar. Además de que tu padre tiene dificultad para entender y expresar lo que quiere, la frustración que él siente al ser consciente de lo que ha sucedido queda reflejada en su cara, en sus gestos, en el poco movimiento que puede hacer, en sus ojos que te miran llenos de miedo e impotencia.
 
Llega el momento de llevarlo a casa, pides el día en el trabajo, tu madre recoge todo lo que había en la habitación del hospital, que aparentemente era poco, pero salen 5 bolsas entre la ropa, libros, botellas, regalitos, fotos,... Montas todo y al salir a la calle, sólo quieres ver la cara de tu padre al ver la calle,.... ese momento ansiado llega.... y ves como respira, como mira todo, como lo siente....
 
Una vez en el coche y al llegar a casa, abres la puerta y le dices "Papa, ya estás en casa...." y rompe a llorar junto a ti y a tu madre. Era algo que creíamos que nunca llegaría. Entras en casa con él, y entonces le muestras los cambios que se han tenido que hacer, y que de momento todos deseaís que sean pasajeros. "Mira papa, hasta que puedas moverte mejor, dormirás en esta cama que te hemos puesto en el salón para que puedas ver la televisión cómodo", por dentro piensas: "parece que le tengo que vender a mi padre como debe ver su casa".