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LUNES DEL PACIENTE - ENTREGA 12

Vamos avanzando despacio, no tan rápido como deseamos, pero no se encuentra estancado. A los 14 días de decirnos que posiblemente nos darían las pautas para que se fuese levantando de la silla ¡llega el momento esperado!, nos lo dicen, nos lo dan por escrito y nos enseñan cómo hacerlo. 
 
Mi padre nos mira a los ojos mientras esta de pie, y en ese momento nos dice, "Ya puedo", mi madre y yo estabamos felices, porque le veíamos de pie y hablándonos. Pocas palabras, sí. Despacio, sí. Pero lo estaba haciendo, y de forma simultanea. Estamos desenado llegar a casa para probar a quitarle la silla solos.
 
 
Llamé a mis hermanos para darles la noticia, y en mí revivió la esperanza. Ahora tenía que empezar a esforzarse y empezar a andar por casa. Al escuchar a mi hermano preguntarme si sería peligroso, es cuando recordé que debíamos hacerlo con tranquilidad y en los tiempos adecuados.
 
Cuando llegamos a casa, comió y esperamos a la tarde para estar todos y explicar bien lo que nos habían enseñado en la clínica. Debemos hacerlo despacio, ayudarle a levantarse apoyando los dos pies, y sin dejar el peso sobre nosotros, se tiene que poner recto y es cuando nos alejamos, pero manteniéndonos cerca. Empieza a dar unos pasos, le recordamos que debe apoyar los pies y cargar en las dos piernas. Si lo vemos inseguro podemos tocarle el brazo malito, para que sienta seguridad, y siempre nos colocaremos en su lado afectado.
 
 Continuamos con objetivos, retos, avances y esperanza.