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JUEVES DEL PROFESIONAL SANITARIO - ENTREGA 13

Desde que comenzamos su rehabilitación en la Clínica ha pasado un largo tiempo. Nuestro paciente ha ido cumpliendo cada uno de los objetivos marcados, aunque es cierto que unos han costado mucho más que otros. Como es habitual, nos hemos encontrado en el camino con algún bache durante el tratamiento, pero con esfuerzo se fueron superando y se encuentra cada día más cerca del alta.
 
Cierto es que su familia ha estado presente en todo el tratamiento, han seguido las pautas, cumplido con las citas que se solicitaban... pero también es cierto que aquel momento en que su mujer llegó al despacho y comenzó a llorar porque la situación la superaba hizo que la rehabilitación tomase otra perspectiva. Y no me malentendáis, tan importante es cuidar el estado de salud del paciente como el de su familia, tanto físico como mental. Así, tanto con su mujer como con sus hijos, se realizaron terapias de psicología. 
 
Lo que nosotros creemos algo tan sencillo de solucionar, a ellos les parecía una gran montaña, necesitaban ese extra de comunicación que posiblemente años atrás no tenían. El ritmo de vida que hoy en día se exige a la sociedad no deja pensar en las cosas más básicas del día a día. Todos han puesto de su parte, en mayor o menor medida, eso es lo importante, cada uno aportará su grano de arena para que el cuidador principal no se agote.
 
Unas de las frases más sencillas y de las que cuestan más de aprender fue el punto de partida para las nuevas terapias con la familia "lo que no se dice no se sabe". Desde aquí comprendieron que estar con el paciente las 24 horas del día podría ser contraproducente. Tanto paciente como familia comenzaron a tener unos pequeños ratos de evasión. Nuestro paciente comenzó a venir a la Clínica solo, en ambulancia, lo que aumentaba su autonomía. A él le encantaba. Mientras tanto, a su mujer le daba tiempo a realizar la compra sabiendo que su marido estaba en buenas manos. 
 
Hace unas semanas nuestro paciente comenzó a realizar tareas fuera de casa, SOLO. Cuando le dimos las pautas a su mujer le pareció una barbaridad, cómo iba a dejar a su marido solo si ella había sido estos últimos meses sus pies, sus manos e incluso su voz. Pues bien, hoy en día nuestro paciente es capaz de salir de casa solo, comprar por él mismo en una tienda y volver a casa caminando, dando un pequeño paseo. Se ha convertido en su reto diario. 
 
Desde la Clínica seguiremos remando en esta dirección hacia delante...