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LUNES DEL PACIENTE - ENTREGA 14

Tras 10 meses nos citan para darnos un informe del seguimiento del tratamiento.  En él se explica la evolución de mi padre, desde que empezó el tratamiento hasta la actualidad.
 
Lo cierto es que para nosotros son sensaciones contrarias, por un lado, ves que todavía queda trabajo por hacer, que no es el mismo de antes, que ha evolucionado pero todavía puede más. Todo es poco.
 
En nuestras cabezas solo está el hecho de que tiene que ser como antes, hacer lo mismo de antes, volver a su trabajo, gruñir con nosotros. Lo único que vemos es que puede comunicarse, pero no como antes, que todavía cojea, que la mano no la mueve del todo, que se enfada más. Y por otro lado, de verlo en la cama dependiente e incapacitado, y ver que ahora nos entiende, se levanta, va sin pañales, come sólido, y se puede quedar con mi madre (e incluso alguna vez lo hemos dejado solo), compra el pan cada día, se entretiene con los amigos. Sí que ha mejorado. Lo que confunde es tener dos referencias con las que comparar su estado actual: una, cómo era antes del accidente cerebral, y otra, cómo quedó justo después del accidente cerebral.
 
Lo más impactante, no se encuentra en el informe, que son términos técnicos, ni en el recuerdo que podamos tener, que es una imagen parcial y sesgada. En cambio, cuando te muestran las imágenes y grabaciones del inicio del tratamiento y comparas respecto cómo está ahora.... en esos momentos solo puedes llorar de alegría, sentirse orgullosa por el héroe que es tu padre. 
 
Estamos llegando al final de esta historia, y yo como hija, os he ido relatando a todos como hemos ido viviendo esta experiencia que hace que tu vida cambie por completo, que aquello que crees que nunca llega, finalmente puede pasar. Por eso he pedido a mis HERMANOS, que nos cuenten algo, porque sé que para mi padre poder escuchar lo que ellos dicen puede ayudarle:
 
Como hijos hemos sentido mucho miedo, mi madre y mi hermana lo tenían todo muy claro desde el principio, nosotros estuvimos perdidos más tiempo.
 
Cuando nos contaban como iba la rehabilitación no eramos capaces de percibir casi nada, sin embargo empezaron a darse pequeños avances que finalmente se convirtieron en algo grande y global, la mejora es evidente.
 
Es muy duro ver como tu padre es dependiente para todo, desde limpiarle los mocos y la baba hasta cambiar el pañal,... nunca le habríamos imaginado así. Las primeras veces te tiemblan las manos. Muchas veces intentas llegar a tu casa lo más tarde posible, tus amigos sólo captan que hay alguien enfermo, pero no es que esté enfermo, es que se va a quedar así para siempre, y eso nos aterraba...y nos alejabamos inconscientemente.
 
Hasta qque llegó el momento en que nos dimos cuenta de que teníamos que estar, que nos necesitaban y nos pusimos manos a la obra.
 
Cuando al darnos el informe, nos citaron a todos, vimos los vídeos y nos dieron las gracias, fue un momento que no olvidaremos, nos hicieron entender que éramos la clave de su rehabilitación, que ellos nos han indicado cómo, pero que el trabajo lo hacemos nosotros.
 
Mi padre con lágrimas en los ojos dijo: "GRACIAS". Para nosotros, sus palabras, el mejor regalo del mundo.