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LUNES DEL PACIENTE - ENTREGA 15

Hoy nos dan el alta y no será un adiós, sino con un "hasta luego", nunca podré olvidar nuestras lágrimas al entrar al centro, conoces muchas historias. Cada persona está librando una batalla de la que tú desconoces todo. Percibes y sientes todo tipo de emociones, piensas que es una época que debes aceptar, pero lo que más sorprende, es que cuando te marchas al recibir el alta, vuelves a tener lágrimas en los ojos. Pensabas que serían sonrisas, pero son lágrimas, tal vez porque dejas tras de ti una gran familia que te ha apoyado, ayudado, animado y comprendido. 

Todas las palabras que escuchas son "Gracias, ánimo, seguid así, llamadnos, visitadnos, y mantenednos informados...." pero si eso es lo que nosotros como familia queremos deciros a vosotros, daros las gracias por vuestra ayuda incondicional, por habernos acompañado en el momento más difícil de nuestra vida y con la persona más importante para nosotros.
 
Además de una rehabilitación para mi padre, ha sido un aprendizaje para cada uno de nosotros. Nos sentimos orgullosos de haber tenido la fortaleza de aprender a disfrutar cada momento, a ser capaces de sacar fuerzas de donde no hay, a no rendirte ante la adversidad, valorar lo importante que es poder decir cada día lo que sientes, no dar por sentado que tus padres o seres queridos saben lo mucho que los admiras, no molestsrte por pequeñas cosas que son insignificantes en tu vida.
 
A todas las familias que se encuentran en esta situación, deciros que el enfermo nos necesita, que no nos quieren hacer daño, aunque a veces no pueden evitarlo, que los familiares también necesitamos ayuda: que nos escuchen, asesoren y que nos informen. Por muy difícil que parezca, en la clínica los cuidan igual de bien que nosotros, cualquier profesional que se acerca a ellos los atiende como merecen, quieren hacer lo mejor por ellos, pero es cierto que como familia a veces somos muy exigentes. Debemos confiar, y caminar todos juntos, es la única forma de poder hacer camino.
 
De parte mía y de toda mi familia, gracias por escucharnos, necesitábamos contarlo. Al final lo que hemos aprendido es que la vida no va de esperar a que pase la tormenta, si no de aprender a bailar bajo la lluvia.