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LUNES DEL NIÑO - ENTREGA 7

Como toda lucha y batalla, no solo consigues avanzar, también se observa y aprende en el camino, donde encuentras rosas  miramos sus pétalos, sus formas perfectas, el color, y todo eso es lo mismo que ves en tu hijo.
 
El cambio con respecto a los meses anteriores, como va consiguiendo cosas por si mismo, continúa aprendiendo como hace cualquier niño. Nos sorprende con expresiones, palabras, conductas que nos hacen pensar que tiene más edad. Como toda rosa, esta también tiene pinchos, también hay momentos muy duros, en los que parece que no queda energía. En los que vas al parque, a la piscina, a los cumpleaños de compañeros de guardería o colegio, y todos juzgan, hablan, comentan e incluso papás que te dicen cómo debes hacer con tu hijo. Como si no fuese suficiente duro ver y ser consciente de sus esfuerzos, hacerte de piedra para que cuando se cae, en vez de correr para levantarlo, como hacen todos los padres, te quedes esperando a que lo haga por si solo.
 
Luchamos, peleamos, jugamos, hablamos, nos divertimos, compartimos lo bueno y lo malo, nuestro hijo no nos puede contar cómo se siente, por eso lo abrazas millones de veces y le sonríes y observas cuando él no te mira.
 
Nosotros como padres tampoco compartimos nuestros sentimientos con nadie. Cuando digo con nadie, es con nadie, ni con tu marido, ni con tu madre, ni con una amiga... nadie puede entender ese dolor, ese sentimiento de soledad, desasosiego, rabia, impotencia y culpabilidad. Das imagen de fortaleza, de saber y creer en todo lo que haces, una imagen que muchas veces se derrumba. Por eso, los padres que disfrutan y viven con unos hijos sanos, que su día a día se limita a ayudar en su autonomía y a pesar de todo no se sienten satisfechos, no saben lo que hacen.
 
Los padres con niños afectados solo pedimos comprensión, escucha y un abrazo sin palabras.