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LUNES DEL NIÑO - ENTREGA 8

Todos tenemos que ir manejando nuestras emociones, debemos continuar la lucha con nuestro hijo. Lo que he contado hasta ahora, es el trabajo realizado en meses de trabajo. Esos meses, pasaron a años.
 
Una vez entró en el colegio, el era un niño normal, con sus gafas, moviendo sus manos, sus piernas , hablando, razonando. Sólo había una cosa que hacía que se diferenciase de los demás, y es que llevaba un DAFO, ese aparato de plastico que se le pone en el pie para que pueda levantarlo bien, y no tropiece. Le ayuda a no tropezar, pero le dificulta correr.
 
Empezaron las reuniones con los profesores y orientadores.  Lo complejo para ellos es que no saben como actuar en muchas ocasiones, y por esto es fundamental la coordinación entre el centro educativo y la clínica de rehabilitación. 
 
Yo siempre pido que se mida respecto a la normalidad, pero es cierto que hay algunas cosas que el no puede realizar como los demás. Recuerdo cuando empezó a usar el lapiz para seguir los puntitos, la profesora me decía que debía de ayudarle y reforzarle en casa, eso hicimos dia tras dia con poco éxito, hasta que un día lo comenté en su rehabilitación, y me enseñaron una sencilla adaptacion que en cuanto se puso en practica todo volvió a fluir y dejó de enfadarse cuando había que hacer deberes.
 
Algo tan sencillo y tan importante para avanzar.