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ENCUENTROS CON LAS FAMILIAS DE PROFESIONALES DEL DAÑO CEREBRAL

Un día tu familiar te dice que se va a dedicar al mundo de la neuropsicología y tu primer pensamiento es “neuro” cabeza y “psicología” emociones, pero verdaderamente no sabes cuál es el trabajo que va a realizar.
 
Entonces comienza y comparte contigo sus vivencias, sus agobios, los tirones de pelo y patadas en sesiones y sobretodo su gran devoción por el trabajo que realiza. En ese momento piensas, no lo entiendo YO NO PODRÍA aguantar esto.
 
Siguen pasando los años y ves como ese comienzo se transforma en experiencia, como esos agobios pasan a ser retos y como esos tirones de pelo y patadas son simplemente gajes del oficio. Entonces ahora comienzas a comprender un poco más la profesión y el pensamiento cambia y pasa de un no lo entiendo a tan solo, un YO NO PODRÍA.
 
Como familiar de un profesional de la neuropsicología me vienen a la cabeza en este momento dos pensamientos. Uno de ellos y por mi profesión sería la CURIOSIDAD… Por cómo a través del análisis de unos test son capaces de saber qué área del cerebro se encuentra afectada y por cómo realizando determinadas actividades por sencillas que parezcan son capaces de estimular ciertas áreas del cerebro e ir mejorándolas.
 
Mi otro pensamiento sería la ADMIRACIÓN, por su paciencia y por lo que son capaces de lograr (algunos lo podrían llamar pequeños milagros pero los familiares lo llamamos constancia y dedicación). Admiración porque su primer sentimiento ante cualquier paciente no sea el de tristeza y por contarte su día a día con una gran sonrisa por complicado que haya sido.
 
Para finalizar decir que nada tengo que ver con el mundo de la neuropsicología pero te transmiten tanto su profesión y vocación, que acabas escribiendo un texto de casi 300 palabras y buscando una frase para terminarlo.
 
“La creatividad requiere el coraje de dejar ir a las certezas” Erich Fromm.
 
Agradecer a N.N.P por contarnos su experiencia como familiar de un profesional de la especialidad de neuropsicología.