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ENCUENTROS CON LAS FAMILIAS DE PROFESIONALES DEL DAÑO CEREBRAL

Cuando comenzó a estudiar la carrera no estaba 100% seguro de su decisión como futuro fisioterapeuta. Lo que quería era AYUDAR, ayudar a las personas a mejorar su vida, darles la mano y guiarles por un camino en los que se sintieran mejor... y para esto ¿que debía estudiar? "¿con la fisioterapia podría conseguirlo?" "¿sería mejor enfermería?" "ojala pudiera llegar a ser médico"... estas eran solo algunas de las cosas que pasaban por su cabeza.
 
Una vez metido de lleno en la carrera, se dio cuenta de todos los campos que podría abarcar siendo fisioterapeuta. Desde la fisioterapia deportiva (la que todos conocemos más) hasta fisioterapia para artistas...trabajar para el teatro de la Gran Vía de Madrid fue uno de sus altos objetivos (no más alto que ser el fisioterapeuta de Ferrari) y es que siempre apunta alto, ya que conformarse nunca ha sido una opción.
 
Como tampoco era opción, mientras estudiaba, dedicarse a la fisioterapia neurológica, y ya ves lo que el destino le tenía preparado.
 
El destino se lo puso en su camino, y ahora es su gran pasión. Muchos quisiéramos levantarnos cada día para ejercer un trabajo que nos apasione, sin embargo, no todo es tan bonito como parece. Un trabajo así es realmente duro, primero porque no puede ni quiere evitar ponerse en la piel de cada uno de sus pacientes, más que su rehabilitador los siente su familia, sufre como nadie sus recaídas, y sus estancamientos, y festeja más que nadie sus pequeños avances.
 
Y cuando digo que sufre, es que lo SUFRE: noches sin dormir, pérdida de apetito, lagrimas en la intimidad y no poder hablar ni pensar en otra cosa hasta encontrar el camino en que esa persona continúe avanzando y conseguir un pequeño progreso.
 
Y cuando digo festeja, es que FESTEJA: una alegría inmensa inunda nuestra casa desde que entra por la puerta, sus dolores y su cansancio son ocultados por su euforia, y tampoco puede dejar de pensar y hablar de otra cosa; pero no es orgullo propio, lo puedo asegurar, es alegría infinita por el paciente y su familiar.
 
Tiene un corazón enorme en el que caben todos y cada una de las personas con las que trata, como si fuera su máxima preocupación. Además tiene un sexto sentido para ejercer su profesión, es único como profesional y como persona.
 
¿Cómo es vivir con un fisio de Clínica Uner? Hasta los más peques son capaces de conocer el trabajo de su papi en esta profesión tan apasionante…Así piensa un niño de 5 años:
 
“Mi papa es fisioterapeuta y me siento muy triste porque no puedo ir a su trabajo todos los días y lo que más me gusta es ir a su trabajo porque es todo de jugar, hay una colchoneta, un columpio y todas esas cosas. Los niños que están allí son mis amigos, como los de mi cole, y no les veo nada diferentes. Cuando voy de visita juego con mis amigos a la colchoneta, a la pelota, a los coches, al escondite… ¡Me gusta mucho el trabajo que tiene mi papi!”
 
Agradecer a R.A.F y a E.G.L por compartir sus experiencias. También a E.A.G por abrir su pequeño corazoncito y contarnos su visión como niño.