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Disfagia y Familia

Disfagia y familia

Cuando se produce un ictus, infarto cerebral o ACV (Accidente Cerebrovascular) una o varias áreas del cerebro pueden quedar alteradas ocasionando problemas musculares, de lenguaje (como la afasia, de la que hablamos anteriormente en “El camino de la afasia”), de memoria, atención, entre otros. Y aunque el nombre te pueda parecer desconocido, una de las consecuencias más habituales es la disfagia. Un trastorno ante el que resulta fundamental una intervención conjunta entre logopedas, paciente y familia.

 

Pero, ¿qué es la disfagia?

La disfagia es un trastorno de la alimentación, en el cual la persona que lo padece presenta muchas dificultades para llevar los alimentos, tanto sólidos como líquidos, de la boca al estómago. Esta acción le requiere más tiempo y esfuerzo, pudiendo presentar dolor, tos o sensación de que los alimentos se atascan en la garganta durante el proceso, e incluso en algunos casos puede llegar a ser incapaz de tragar.

Padecer este trastorno acarrea dos problemas fundamentales, por un lado, la posible carencia nutricional derivada de una alimentación insuficiente. Por otro, el peligro provocado por atragantamientos o aspiraciones (que pueden hacer que el alimento acabe en el pulmón en lugar de en el estómago).

Ante esta situación, desde el área de logopedia se plantea una intervención en el tiempo, en la cual, a través de unos objetivos, se conseguirá que la persona afectada por este trastorno vuelva a tener una alimentación segura y eficaz.

¿Qué papel tiene la familia en la intervención de la disfagia?

Cuando una persona sufre una disfagia como consecuencia de un ictus, supone un cambio muy importante en su vida, pues a partir de ese momento deberá cambiar sus hábitos alimenticios con el fin de tener una alimentación segura.

Una parte de la intervención propuesta por el área de logopedia consiste en involucrar a la familia, pues son ellos quienes van a vivir el día a día con la persona con disfagia, y en general, serán ellos los responsables de su alimentación. Es por eso, que durante las sesiones de logopedia se darán pautas a los familiares sobre el tipo de alimentos que puede comer y que no, la cantidad de comida que es seguro introducir en la boca, la importancia de dar tiempo suficiente para que la persona mastique y trague con seguridad, el tipo de cuchara adecuada, texturas, posición, etc.

Esto puede provocar en la persona que padece disfagia mucha frustración ante la nueva dieta y mucha ansiedad por volver a su alimentación anterior. Algo que no solo ocurre en la persona afectada, si no también en su familia más cercana, que sufren con la nueva situación.

¿Qué podemos hacer cuando una familia no colabora?

Tras un ictus, la disfagia puede ser solo uno de los efectos provocados por la alteración cerebral. Así, los cambios a afrontar tanto por la persona afectada como por sus familiares son muchos, y suponen un esfuerzo y un gran reto tanto físico como psicológico, que cada familia aborda de forma distinta.

En algunos casos nos podemos encontrar con familias que no colaboran en el tratamiento y que continúan dándoles todo tipo de alimentos, ya sea por desinterés ante la situación, por desconocimiento sobre la problemática o incluso, por el fuerte deseo de que la persona vuelva a ser la misma que era antes. Todo esto supone un grave problema, pues sin quererlo pueden perjudicar todavía más a la persona con disfagia.

Ante este tipo de situaciones intentaremos reunirnos con la familia todas las veces que sean necesarias. Se les dará toda la información útil para que puedan actuar de la forma más segura desde casa. Se les explicarán diferentes recetas para que puedan conseguir comidas sabrosas, variadas y seguras. Y se les expondrán cuales son los peligros de ingerir alimentos que no son seguros y se desaconsejan desde el punto de vista logopédico, ya que pueden desembocar en problemas mayores, como neumonías o en el peor de los casos, asfixia.

Es por todo esto que siempre se les anima, tanto a las personas afectadas como a sus familias, a ser constantes y que no se rindan, y se les recuerda que deben confiar en nosotros, pero sobre todo que deben creer en ellos mismos.

Desde Clínica Uner estaremos siempre a disposición de pacientes y familiares para ayudaros en el proceso, con nuestra información, intervención y apoyo.

Escrito por: Eloy Cano. Logopeda en Clínica Uner.

 

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