Complicaciones en lesiones de médula espinal: aparato respiratorio

Luego de una lesión medular a nivel cervical o dorsal alta, los músculos de la respiración se ven comprometidos en mayor o menor medida.

En las primeras etapas luego de la lesión, es frecuente la dificultad para toser y las infecciones respiratorias.

En ésta etapa es fundamental comenzar con la rehabilitación respiratoria, lo cual mejorará con el tiempo la calidad de vida, ayudará a prevenir problemas respiratorios agregados.

Existen maniobras que ayudan a manejar mejor las secreciones (moco) que se producen en las vía respiratoria.

De acuerdo a ASIA (American Spinal Injury Association) se deben tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

1. Asegurarse de tener las vacunas actualizadas contra la influenza; y considerar si es candidato para a la vacuna antineumocócica.

2. Realizar vigilancia para detectar signos o síntomas de trastornos respiratorios del sueño.

3. Fomentar el uso regular de ejercicios de entrenamiento muscular respiratorio, estrategias para mejorar los volúmenes respiratorios, la capacidad, la eficacia de la tos.

4. Considerar las pruebas de función pulmonar, especialmente la medición de dióxido de carbono al final de la expiración, capacidad vital, presión inspiratoria máxima y presión espiratoria máxima en pacientes con tetraplejia alta o compromiso pulmonar.

SALUD ÓSEA

Las personas con lesión de la médula espinal  tienen un alto riesgo de desarrollar osteoporosis secundaria.

La pérdida ósea después de una lesión neurológica es multifactorial y depende del tiempo y la extensión de la lesión neurológica. 

La mayor pérdida ósea ocurre en el primer año después de la parálisis motora completa, y las fracturas ocurren con mayor frecuencia en el fémur distal y la tibia proximal (fractura parapléjica). 

Los tratamientos farmacológicos utilizados en la osteoporosis primaria tienen resultados mixtos cuando se usan para la osteoporosis relacionada con la lesión medular.

La deambulación, la posición de pie y la estimulación eléctrica pueden ser útiles para aumentar la densidad mineral ósea (DMO) en personas con lesiones medulares, pero no necesariamente se correlacionan con la reducción del riesgo de fracturas. 

Los médicos que atienden a personas con parálisis relacionada con la médula espinal deben mantener un alto índice de sospecha de fracturas por fragilidad y considerar la derivación para evaluación y manejo quirúrgico.

De acuerdo a ASIA (American Spinal Injury Association) se deben tener en cuenta las siguientes recomendaciones: 1. Los estudios de densidad mineral ósea (densitometría) deben realizarse tan pronto como sea médicamente posible y repetirse después de al menos 12 meses de tratamiento médico y seguirse a intervalos de 1 a 2 años. 2. Sospechar de fracturas por fragilidad (el fémur distal y la tibia proximal son los sitios más comunes de fracturas). 3. Considerar recomendar modalidades físicas (deambulación, estimulación eléctrica funcional, etc.) y manejo farmacológico para disminuir la resorción ósea y/o aumentar la deposición ósea.

Consideraciones generales. 1. Considerar una consulta quirúrgica para el manejo de las fracturas de huesos largos. 2. Si la densitometria diagnostica una masa ósea baja, considerar optimizar los parámetros metabólicos (calcio y vitamina D).

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