ependimoma

Tumor cerebral – Ependimoma

Ependimoma grado III

Un ependimoma grado III es un tumor primario del sistema nervioso central (SNC), esto quiere decir que se origina en el cerebro o la médula espinal, y puede estar presente tanto en niños como adultos, pudiendo variar la ubicación entre ambos. Los ependimomas se pueden formar en cualquier parte de los ventrículos y los espacios llenos de líquido cefalorraquídeo o la médula espinal. En la mayoría de los casos se forman en el cuarto ventrículo y afectan al cerebelo y al tronco encefálico, como es el caso que nos ocupa. En menor frecuencia, se pueden formar en el cerebro y raramente en la médula espinal. 

Como se ha mencionado, en este caso el ependimoma afectó al cerebelo y al tronco encefálico al encontrarse en la fosa posterior, siendo las funciones de éstos:

  • Cerebelo: es la parte posterior más baja del encéfalo (cerca del medio de la parte de atrás de la cabeza) y es responsable de controlar el movimiento, el equilibrio y la postura.
  • Tronco encefálico: es la parte que conecta el encéfalo con la médula espinal, se encuentra ubicado en la parte más baja del encéfalo (justo encima de la nuca) y es responsable de controlar la respiración, la frecuencia cardiaca; además de los nervios y músculos que se usan para ver, oír, caminar, hablar y comer.

– Puntos a los que la especialidad debe prestar atención

El logopeda debe realizar una valoración completa en la que se evalúen, los diferentes aspectos del lenguaje como son el habla, la comprensión y expresión, la fluidez verbal y la articulación. Para asegurar que se recoge toda la información necesaria también es imprescindible realizar una valoración completa del sistema estomatognático y las funciones orofaciales básicas, así como de la respiración y la deglución. 

Un dato importante a tener en cuenta, es el hecho de que existe mayor riesgo de presentar alteraciones cognitivas y trastornos, tanto en el lenguaje como en la comprensión, en niños menores de cinco años. Igualmente pueden aparecer problemas en el funcionamiento de los órganos orofaciales, como puede ser una parálisis facial o una disfagia, debido a la agresividad de los tratamientos médicos utilizados. Estos fallos en el funcionamiento de órganos orofaciales pueden afectar a la eficacia y seguridad en la ingesta.

– Qué nos encontramos en una sesión de logopedia con esta patología

De esta forma, tras dicha evaluación, el logopeda planteará una intervención con unos objetivos claros en función de los síntomas y secuelas que presente el paciente en los aspectos antes mencionados.

Todo este cuadro de posibles síntomas se debe a que el área afectada es la fosa posterior y el cerebelo, que interviene en los procesos motores y la coordinación muscular. Con lo cual, si existe una falta de coordinación y una disminución del control motor se observará una afectación del lenguaje y del habla debido a que en ella intervienen multitud de músculos, apareciendo disartrias o dislalias generadas por la parálisis facial y también se podrían observar alteraciones en los procesos relacionados con la deglución.

Además, no debemos olvidar que dichas secuelas se verán influenciadas por diversos factores ambientales como son la falta de estimulación e interacción con modelos adecuados para el desarrollo y la adquisición del lenguaje. Así como por factores médicos como la ubicación del tumor, las terapias a las que sea sometido el paciente y posibles secuelas debidas a la cirugía.

En el caso planteado encontramos que una de las secuelas tras la cirugía fue una parálisis facial (VII par craneal) que generó una serie de dislalias (trastorno de la articulación de los fonemas), así como una alteración del equilibrio en la musculatura estomatognática, provocando disfagia a líquidos. 

Los pares craneales son relevantes en el ámbito logopédico, en este caso el séptimo par craneal o nervio facial, debido a que contiene fibras motoras mímicas, eferentes viscerales y gustativas. Su afectación supondrá la aparición de pérdida del movimiento voluntario y emocional en todos los músculos faciales del lado afectado, dando lugar a una cara asimétrica tanto en reposo como en los intentos de movimiento voluntario. Puede ocasionar alteración de los movimientos faciales, disgeusia (alteración del gusto), disminución de secreción salival, y/o hiperacusia.

– Posibles curiosidades y anécdotas

Para la rehabilitación de una parálisis facial es necesario realizar una intervención sirviéndose de la terapia miofuncional para corregir las disfunciones orofaciales y mejorar el equilibrio de dicha musculatura. El reto con pacientes infantiles al utilizar este tipo de terapia reside en que no es una actividad que ellos perciban como algo placentero o divertido sino algo que puede resultar intrusivo al ser el terapeuta el que estimula, en muchos casos, la musculatura orofacial. Para evitar esta situación es importante ser creativo e integrar los ejercicios miofuncionales dentro de actividades y juegos que despierten el interés de los niños.

Marina Gutiérrez Martínez – Logopeda

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