Tratamiento de Ependimoma grado III desde Terapia Ocupacional

Valoración inicial

Desde Terapia Ocupacional, a nivel funcional cuando trabajamos con un niño con un diagnóstico de ependimoma cerebral grado III (tumor cerebral) hacemos una valoración exhaustiva sobre el desempeño en su día a día teniendo en cuenta la edad cronológica y madurativa, para valorar su nivel de participación en las diferentes actividades de la vida diaria. 

Para realizar la valoración funcional tendremos en cuenta: 

  • Los resultados obtenidos de las diferentes pruebas administradas al niño, las cuales nos proporcionan su edad madurativa. Prestando mayor atención a: 
  • Valoración de las destrezas de ejecución sensoriales y manipulativas.
  • Perfil adaptativo.
  • Entrevista y observación directa del desempeño ocupacional junto a la familia, con el fin de conocer: 
  • Cómo es la ejecución de las actividades de la vida diaria en base a su edad de desarrollo. 
  • Cómo la familia hace que el niño participe en sus actividades diarias. 
  • Desempeño ocupacional dentro de diferentes contextos (hogar, colegio, parque, otros familiares, etc.)
  • Qué dificultades y/o necesidades observa la familia en el día a día del niño.

–     Determinar las prioridades familiares para marcar los objetivos funcionales de tratamiento.

Áreas afectadas

Tras la valoración, de este caos concreto (niño de 2 años con EPENDIMOMA EN FOSA POSTERIOR) se determinan las siguientes áreas funcionales como alteradas, es decir, es dependiente o precisa de ayuda máxima para su ejecución: 

  • Alimentación: Comer diferentes alimentos, manejo fluido de cubiertos, abrir una botella de agua y beber de ella o un vaso.
  • Vestido: Colaboración en el vestido de MM. SS y MM.II y precisa de ayuda en el desvestido de prendas superiores e inferiores incluyendo zapatos. 
  • Higiene Personal: Participación en el cepillado de dientes.
  • Ducha: colaboración en enjabonado, aclarado, secado, etc.
  • Movilidad Funcional durante la ejecución de actividades: transporte de objetos, marcha y escaleras, además de las transferencias a silla/sillón, bañera, WC.
  • Uso del WC: Control de esfínteres nocturno. (Usa pañal)
  • Exploración y participación del juego simbólico: ideación, planificación y secuenciación. 
  • Participación Social con iguales y adultos: juego, comunicación, etc.
  • Destrezas manipulativas en relación a las actividades diarias: alcance directo y preciso de juguetes y materiales para la realización de AVD´s/juegos. Ejecución de actividades bimanuales, grafomotricidad (trazos y prensión) y coordinación óculo-manual. 
  • Destrezas sensoriales: muestra hipersensibilidad táctil (rechazo a diferentes estímulos táctiles como espumas, pinturas, etc.), alteración vestibular (problemas de equilibrio e inseguridad gravitacional), problemas a nivel propioceptivo (bajo tono muscular, poca conciencia de su propio cuerpo).

Potenciadores del tratamiento

Del mismo modo dentro del tratamiento funcional determinamos las áreas funcionales que no están alteradas y que pueden servir como potenciadores durante el tratamiento, entre estas se encuentran: 

  • Colaboración en el desvestido de calzado con velcros.
  • Uso del WC: solicita ir al aseo, no usa pañal diurno.
  • Higiene personal: Lavado de manos y cara.
  • Juego: Ejecución del juego simbólico mientras permanece sentado. 
  • Comunicación Funcional verbal durante las AVD´s con personas familiares. 

Objetivos

Tras la entrevista con la familia se determinan los siguientes objetivos de tratamiento: 

  • Aumentar la participación en el vestido de MM. SS y MM.II, siendo capaz de colaborar en estas acciones independientemente de la persona que ejecute la actividad.
  • Incrementar la independencia en el desvestido de prendas de MM. SS y MM. II.
  • Favorecer la participación en todas las actividades relacionadas con la ducha.
  • Mejorar las destrezas manipulativas y sensoriales a través del juego.

Actividades motivantes

Durante todo el tratamiento se realizan actividades motivantes a través de diferentes enfoques siempre teniendo en cuenta las preferencias del niño y sus motivadores, por ejemplo:

  • Circuitos de planificación motora en diferentes terrenos simulando diferentes escenas (piratas, animales) 
  • Actividades de grafomotricidad en diferentes planos horizontales y verticales.
  • Trasladarse de un columpio a otro sin tocar el suelo.
  • Juegos manipulativos en movimiento en el columpio. 
  • Destrezas manipulativas con juegos de pinzas, atornillar tuercas, desenroscar tapones etc.

Por otro lado, para trabajar las actividades funcionales en un contexto más real se realizan sesiones de merienda y sesiones tras la terapia acuática donde se lleva a cabo la ducha y el vestido, fomentando la autonomía e independencia del niño y trabajando todos los aspectos necesarios para una buena ejecución de la misma. Por ejemplo, para la sesión de merienda se hace uso de un tenedor y se hace abrir y cerrar el recipiente de la merienda para trabajar la fuerza de miembros superiores.

Después de 12 meses de tratamiento

Tras 12 meses de tratamiento, donde el paciente realiza 2 sesiones de terapia ocupacional semanales, se consigue una mejora funcional significativa, realizando sesiones individuales, grupales y familiares. Algunos de los objetivos conseguidos han sido:

Durante la realización de la ducha: 

  • Identificar objetos y materiales. (diferenciar entre champú y gel)
  • Realizar el enjabonado, aclarado completo del cuerpo y pelo. 
  • Realizarla en bipedestación. 
  • Hacer la generalización con diferentes profesionales y familiares.

En el momento del vestido/desvestido: 

  • Realizar el desvestido completo, siempre que utilice cierres sencillos como velcros, cremalleras.
  • Realizar el vestido de chaqueta. 

Para el uso del WC: retirada del pañal nocturno en diferentes contextos y con diferentes familiares, gracias a la participación familiar.

Por último, en la alimentación: aumentar la independencia en el manejo del tenedor, incluyendo mayor fuerza en la acción de la actividad.

Para poder realizar la generalización de lo que se ha aprendido en las sesiones de rehabilitación es importante hacerlas en el contexto más idéntico y parecido que el real. En este caso en concreto, se ha estado trabajando la generalización de la ducha y el vestido y desvestido en las sesiones que se realizan después de la terapia acuática, aprovechando que es una actividad del día a día. Como profesionales al principio observamos que el niño tiene dificultades o limitaciones para poder hacerlo. Conforme pasan las semanas observamos que hay grandes cambios significativos y averiguamos que puede participar más de lo que realmente hace. Por lo que hacemos partícipe a la familia de este proceso para que el niño sea consciente de que los papás saben todo lo puede llegar a hacer. También para que la familia trabaje todo lo conseguido en la clínica en el momento de la ducha y del vestido en casa, que por rapidez del día a día es hecho por los papás. 

Autor: Marta Plaza Sola. 

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