masoterapia

Masoterapia

La fisioterapia es una disciplina terapéutica donde, con la aplicación de medios físicos, se consigue mejorar dolencias y patologías del cuerpo humano. Dentro de los agentes terapéuticos encontramos la luz, el calor, el frío, la electricidad, el ejercicio físico, el agua, la cinesiterapia o la terapia manual. Es justo dentro de esta última donde podemos encontrar a la masoterapia. 

¿En qué consiste la masoterapia?

La masoterapia es una técnica manual que mediante presiones rítmicas sobre los tejidos corporales va a conseguir efectos directos o reflejos sobre las lesiones a tratar.  

El masaje debe ser rítmico, armonioso y metódico, enfocado a las estructuras que necesitan mejoría, siendo las más indicadas el tejido muscular, tendinoso y fascial y el sistema circulatorio, linfático y nervioso. Por tanto, se podrá aplicar masoterapia cuando exista dolor muscular, contracturas, tendinopatías, problemas ligamentosos, radiculopatías nerviosas, alteraciones fasciales, edemas, mala circulación, etc. 

Los elementos necesarios para realizar esta actividad van a ser las manos del terapeuta o en ocasiones los antebrazos o los codos, para conseguir adecuar la técnica al objetivo que se requiere. Dependiendo del tipo de masaje puede ser necesario el uso de crema o hielo. 

Beneficios de la masoterapia

Se pueden observar distintos beneficios al realizar la masoterapia:

  • Relajación general, alivio del cansancio y mejora del sueño. 
  • Relajación localizada de una estructura concreta.
  • Aumento del riego sanguíneo.
  • Disminución o eliminación del dolor.
  • Aumento de la movilidad de los tejidos. 
  • Ganancia de conciencia corporal y propiocepción. 
  • Mejora del tono muscular.
  • Eliminación de desechos metabólicos.
  • Mejoría de la circulación linfática. 
  • Mayor liberación de endorfinas, lo que produce bienestar y placer.

Tipos de masaje en masoterapia

Vamos a encontrar distintos tipos de masaje, que el profesional fisioterapeuta aplicará según el caso concreto de cada paciente. 

  1. Masaje terapéutico. El objetivo es relajar una estructura que está produciendo dolor o problemas biomecánicos. 
  2. Masaje transverso profundo. También se le conoce con el nombre de Cyriax. Es un masaje muy localizado en una estructura, normalmente cicatrices o tendones, con el objetivo de liberar el tejido de adherencias o de producir una hiperemia. Se realiza transversalmente a las fibras y con una presión elevada.
  3. Drenaje linfático manual. Se trata de un masaje que permite mejorar la reabsorción del edema linfático. Es característico por no usar crema y ser suave, para ayudar a abrir los canales de drenaje. 
  4. Liberación miofascial. Consiste en liberar las posibles restricciones de movilidad fascial. Existen distintas técnicas donde se va a colocar tensión sobre el punto fascial a liberar y se va a seguir el movimiento producido hasta la liberación. Dentro de este tipo encontramos el creeping fascial, característico por realizar una fricción profunda que va a afectar a la estructura fascial gracias a sus componentes de ductilidad y maleabilidad. 
  5. Masaje deportivo. Puede usarse antes de la práctica deportiva, con el fin de preparar las estructuras corporales para el gesto deportivo y evitar lesiones, o posterior a la práctica deportiva, con el fin de aliviar la congestión muscular y relajar el tono muscular resultante del deporte. En esta segunda opción puede usarse hielo para maximizar los efectos de la descarga muscular.
  6. Masaje neuromuscular. Se caracteriza por utilizar gran presión y poca velocidad, profundizando en las capas profundas musculares y fasciales. Apenas se utiliza crema para evitar la velocidad de las manos sobre el cuerpo. 
  7. Masaje circulatorio. El objetivo es mejorar el flujo sanguíneo y eliminar toxinas. Por un lado, vamos a mejorar la circulación arterial, produciendo rojez en la piel y nutriendo los tejidos, y por otro lado vamos a mejorar la circulación venosa, ayudando a la eliminación de desechos metabólicos.
  8. Masaje de Dicke. Se aplica sobre el tejido conjuntivo con la finalidad de dar un estímulo a nivel metamérico que produzca una relajación de los tejidos mediante una actividad refleja.

Existen más modalidades, con distintos objetivos que el fisioterapeuta aplicará en función de las características de la persona, sus problemas y sus objetivos, siempre de manera personalizada y respetuosa con el paciente. 

Autor: Francisco Lozano Martínez 

 

 

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