Neuropsicología Infantil

Neuropsicología Infantil, rehabilitación y evaluación

Los niños a lo largo de su desarrollo aprenden a comportarse, es decir, aprenden conductas adecuadas e inadecuadas dependiendo de las consecuencias que se aplican después de estas.

Si tras una conducta se produce: 

 

La dificultad es que no siempre somos conscientes de estar aplicando una consecuencia.

Rehabilitación neuropsicológica infantil

Por todo ello, siempre decimos que la mejor forma de rehabilitar la conducta de un niño pequeño es realizando un entrenamiento a los padres. Si la familia, toma conciencia de su lenguaje verbal y no verbal con su hijo tras la conducta y entiende el motivo que la desencadena, aplicará consecuencias acordes al comportamiento y conseguiremos disminuir aquellas conductas que resultan inadecuadas.

“Nos gusta ser el espejo de los papas en la rehabilitación de la conducta de sus hijos”

Existen muchas técnicas de modificación de conducta, antes de ponerlas en funcionamiento necesitamos conocer el antecedente que desencadena cada conducta, la conducta que se produce y la consecuencia que la sigue. 

 

Evaluación neuropsicológica infantil

Por ello, es muy importante analizar y realizar un registro de la misma por los diferentes miembros de la familia que interaccionan con los niños antes de establecer una recomendación. Se debe de conocer el ¿por qué? se produce una conducta.

Algunas recomendaciones generales que debemos de tener en cuenta cuando compartimos nuestra vida con niños:

Como papás se debe intentar dejar nuestros problemas y emociones negativas, guardadas en hueco de nuestro cerebro, cuando juguemos con nuestros hijos ya que éstas influirán en nuestro autocontrol o paciencia cuando nos relacionamos con ellos.

  • Si gritas cuando estás enfadado, el niño aprenderá a gritar cuando se enfade. Si hablas de forma tranquila aprenderá a controlarse.
  • Si pegas cuando el niño hace una travesura o tiene una rabieta, el niño aprenderá a pegar y cuando se enfade con otro niño esa será su conducta. Enséñale a relajarse en un lugar tranquilo de la casa, crear juntos ese lugar para todos los miembros de la familia.
  • Hacer un pacto entre los familiares y decirle al niño lo que esperáis de él, no son adivinos y les gusta que toda la familia siga la misma línea de actuación. Si papa me pide una conducta y mamá otra, aumentarán los enfados del niño.
  • Cada niño es diferente y no les gusta que les comparen ni con hermanos ni con amigos. Evitaremos decir: “Mira tu hermana que bien come…” podemos decirle “cuando comes sentado y despacio estoy muy contenta”.
  • Los niños no son rencorosos y necesitan normas, trataremos de cumplirlas, aunque se enfaden con nosotros.
  • Los niños no perciben el tiempo como los adultos por lo que compartir un minuto papá y mamá con ellos les puede generar una gran motivación para el siguiente día. Buscaremos entre nuestra ajetreada vida un momento de cuentos, juegos especiales o situaciones que crean huellas en nuestra memoria.
  • Los papás también nos equivocamos, si tras reflexionar pedimos perdón a nuestros hijos ellos aprenderán esa conducta. Por ejemplo, mi hijo me ha tirado el plato de comida y yo le he gritado y pegado en la mano, cuando me relajo y reflexione le puedo decir a mi hijo “mama o papa se han equivocado y sienten haberte gritado y pegado, ¿tú en qué te has equivocado?”

“Aprendemos por imitación por lo que la mejor enseñanza es aquella que se aprende con el ejemplo”

 

Autora: VERÓNICA NÚÑEZ PÉREZ – NEUROPSICÓLOGA

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