Recomendaciones para tratar con personas adultas con Daño Cerebral Adquirido

Existen diversas circunstancias en la vida de una persona que pueden generar un cambio en su día a día, bien sea por motivos sociales, personales, de salud o laborales. Vivimos en un mundo dinámico al cual debemos de adaptarnos con el fin de conseguir un adecuado bienestar psicológico.

Personas con daño cerebral adquirido

En determinadas ocasiones el cambio es tan brusco que resulta complicado aceptarlo, derivando en un cambio de conducta en el adulto.. El daño cerebral adquirido es una lesión repentina del cerebro y esto supone un cambio en los diferentes ámbitos por los que se desenvuelve la persona afectada.

Dado el gran cambio en la vida de la persona y la dificultad para sobrellevarlo, desde neuropsicología no solo trabajamos la mejora del desempeño a nivel cognitivo, sino que también prestamos especial atención al área emocional y conductual tanto de la persona afectada como del entorno que le rodea.

La falta de bienestar psicológico afectará a nuestro desempeño cognitivo y viceversa. Y todo ello, influirá en el funcionamiento del individuo en los diferentes ámbitos. Desde neuropsicología trabajamos áreas vitales pero invisibles que se hacen visibles a través de dificultades emocionales, cognitivas y de conducta.

Rehabilitación de personas con daño cerebral adquirido

Con el fin de comenzar a intervenir sobre esa área invisible detallamos algunas de las recomendaciones que nos pueden servir de guía en este mundo que se está comenzando a explorar.

El daño cerebral adquirido es una lesión repentina del cerebro que supone un cambio tan brusco que resulta complicado aceptarlo. Desde el Departamento de Neuropsicología trabajamos la mejora del desempeño cognitivo así como el área emocional y conductual ya que la falta de bienestar psicológico afectará al desempeño cognitivo y viceversa.

Recomendaciones que ayudan a personas con DCA a comenzar su recorrido en conjunto con sus familias.

Recomendaciones cognitivas

  • Si quieres una buena comunicación conmigo hazlo en un entorno tranquilo donde hablemos de uno en uno.
  • Cuéntame lo que siempre me has contado pero de forma precisa y sencilla.
  • Mantengamos una conversación donde los dos partici-pemos por igual, así nos aseguramos de que ambos nos entendemos.
  • Si te pregunto muchas veces, respóndeme como si fuera la primera vez que te lo digo, tal vez no me acuerdo.
  • Si repito varias veces lo mismo, dímelo. A veces no me doy cuenta y podemos buscar juntos la forma de que permanezca en mi memoria.
  • Ayúdame a saber lo que va a pasar cada día. ¿Creamos juntos una rutina?
  • Quizás sea mucho más desorganizado que antes en algunas tareas, para mi cerebro nada es automático ahora, por ello, voy a necesitar ser supervisado en algunas de ellas.
  • No hagas las cosas por mí, hagámoslas en equipo.
  • Ayúdame a pensar.

Recomendaciones conductuales

  • Soy una nueva persona y todavía lo estamos aceptando, paciencia. Vamos a ayudarnos a pensar en positivo.
  • Es posible que no tenga ninguna motivación para hacer las cosas, ¿qué te parece si dividimos la actividad en pequeños pasos y cada día me esforzaré por superar el anterior?
  • Mi cerebro se cansa más por lo que necesito más periodos de descanso.
  • Ofréceme opciones cuando mi respuesta sea “no puedo”.
  • Las relaciones sociales y hobbies nos van a ayudar a que nos sintamos mejor.
  • Vivamos en el presente, ya que pensar en el pasado genera tristeza y pensar en el futuro ansiedad.
  • Todos los días tienen algo que lo hace especial ¿nos lo contamos?
  • Puedo tener muchos cambios de humor, intenta no tenerlos conmigo, tu calma me ayudará.
  • Si digo algo inapropiado, házmelo saber en la intimidad, pero es importante que sea consciente.
  • Si me gritas solo oiré tu grito y falta de respeto.

 

Escrito por:
Verónica Nuñez Pérez, neuropsicóloga en Clínica Uner

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