Traumatismo craneoencefálico abordado desde intervención social

El primer problema con el que se encuentra la familia de una persona que ha sufrido Traumatismo Craneoencefálico, es que conserve su vida, una vez que ya no corre peligro, la familia siente un alivio a nivel emocional, no son conscientes de la “carrera de fondo que les espera”.

Cuando se estabilizan, empiezan a aparecer esas secuelas que afectan mucho a todo el entorno familiar, por eso es muy importante realizar esa intervención social con todos y cada uno de los miembros de la familia.

Aparte de las secuelas físicas, psíquicas y sensoriales, aparecen secuelas conductuales, que en la mayoría de los casos son difíciles de gestionar para los más allegados, se encuentran con una persona “cuya personalidad ha cambiado”, ese/a hijo/a, padre, madre, hermano/a, amigo/a que conocíamos, ahora es diferente.

Dependiendo del lado afectado del cerebro, nos podemos encontrar con personas desinhibidas, egocéntricas, victimistas, impulsivas, desmotivadas, con falta de iniciativa, que confabulan, que no son conscientes de su enfermedad…

Esto hace que, para los familiares, sobre todo para el cuidador principal, su vida de un giro de 180 grados, sin ningún entrenamiento previo, tienen que hacer frente a todos los cuidados que requiere el familiar. “Los cuidados físicos son más fáciles de gestionar, aunque conlleva un cansancio”, pero gestionar ese aspecto conductual y emocional, es realmente duro y angustioso para las familias. Tienen sentimientos encontrados, por un lado, les sale el lado protector y por otro, deben de tener firmeza con ellos, para poder sacar lo mejor y fomentar su autonomía.

Añadido a todos los conflictos familiares que pueden surgir, cuando el Traumatismo Craneoencefálico se debe a un accidente de tráfico, suelen sumarse problemas judiciales, que repercuten también en el estado emocional tanto de la persona afectada, como de la familia.

Es muy importante acompañar a la familia en todo el camino, orientándoles y ayudándoles a ir encajando las piezas de la nueva estructura familiar.

Cada miembro de la familia debe de “reubicarse de nuevo”, los roles cambian y hay que adaptarse a la nueva situación, en muchos casos se producen rupturas en el seno familiar, debido al cambio de prioridades y de responsabilidades.

Los cambios emocionales de la persona que ha sufrido el Traumatismo afectan a todo su entorno, por eso en estos casos, especialmente, hay que estar en todo momento al lado de las familias, ellas sienten pudor a la hora de verbalizar cierta información que es difícil de transmitir. Debemos acompañarlas, entenderlas y no juzgarlas en ningún caso.

Autora: Alicia de la Asunción Moreno

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