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La importancia de la adherencia terapéutica en la recuperación del daño cerebral

Quisiera empezar esta entrada recalcando que la recuperación o normalización de una enfermedad está estrechamente relacionada con la adherencia terapéutica, es decir, seguir los consejos y recomendaciones de los profesionales para una patología o dolencia concreta para volver a un estado de no enfermedad. Voy  a comenzar poniendo ejemplos:

Ejemplo 1 de adherencia terapéutica: tratamiento de la diabetes

Si una persona sufre diabetes le dirán que no debe tomar alimentos con altos niveles de azúcar como dulces, pan blanco, patatas, etc. y que debe tomar su medicación pautada. Ante esta situación, podemos encontrarnos varios tipos de pacientes. Por un lado, aquellos que cumplen las recomendaciones de forma estricta, adaptan su dieta y sus hábitos a una vida saludable, con buenos ciclos de sueño y ejercicio. Por otro lado, encontramos a los pacientes que asumen que si toman su medicación para el azúcar no es necesario seguir el resto de recomendaciones, por lo que continúan llevando una dieta y estilo de vida inadecuados para su enfermedad.

La primera persona, que colabora activamente en su tratamiento incorporando todas las recomendaciones médicas y terapéuticas de estilo de vida saludable, es decir, que tiene una buena adherencia terapéutica, tendrá más posibilidades de recuperarse o tener una incidencia menor de la enfermedad. Por su parte, la segunda persona, que no colabora y confía únicamente en el tratamiento farmacológico, tendrá una progresión mayor de la enfermedad.

Ejemplo 2 de adherencia terapéutica: tratamiento de la hipertensión

Otro ejemplo de importancia de la adherencia terapéutica podemos analizarlo en el tratamiento de la hipertensión. Al igual que en el ejemplo anterior, la medicación, el ejercicio físico y la alimentación resultan claves para normalizar la tensión. Por este motivo, la diferencia entre quien está dispuesto a modificar sus hábitos de alimentación y sedentarismo y quien no, marcarán la diferencia en la evolución de la enfermedad. De hecho, el desequilibrio entre estos tres factores puede verse reflejado en patologías tan graves como infartos cerebrales o de corazón. Tanto es así, que hemos elegido estos ejemplos dado que se trata de dos de las patologías más frecuentes que nos encontramos en las personas con daño cerebral. 

La importancia de la adherencia terapéutica en el tratamiento del daño cerebral

Los ejemplos antes descritos nos permiten comprender porqué desde el proceso de rehabilitación del daño cerebral os animamos a involucraros activamente en la recuperación desde el primer día, dentro y fuera del centro. Desde el inicio comenzamos a daros pautas y recomendaciones que se deben cumplir para que el proceso de recuperación sea mayor y mejor. Y entendemos, además, que esas pautas o recomendaciones no son únicas, ya que aquellas personas que presentáis otras patologías asociadas debéis seguir todas las pautas que os ofrecen el resto de profesionales: médicos especialistas, médico de cabecera, fisioterapeutas, terapeutas ocupaciones, logopedas, enfermería y neuropsicología. 

¿Por qué nos cuesta tanto adquirir adherencia terapéutica?

Ante las recomendaciones y pautas de los especialistas, son diferentes las circunstancias o situaciones que nos llevan a no realizarlas, realizarlas correctamente o incluso realizarlas de forma excesiva.

Las circunstancias que nos llevan a no realizarlas puede ser la falta de motivación, la falta de tiempo o espacio, la falta de personas que nos puedan ayudar cuando lo necesitamos o la dificultad para recordarlas, entre otras muchas.

Las circunstancias más importantes que nos pueden llevar a una buena adherencia terapéutica, es decir, a incorporar correctamente todas las recomendaciones y pautas, son la motivación y el deseo de mejora, la correcta comunicación con el entorno y el apoyo familiar y social.

Las circunstancias que nos pueden llevar a una realización excesiva de las recomendaciones y pautas son la obsesión en una mejoría rápida, la falta de conocimiento o tomar al pie de la letra el “cuanto más tiempo mejor”, anteponiendo la cantidad a la calidad.

En todos los casos, sabemos que es complicado que alguien cambie de mentalidad y entre en modo trabajo para cambiar hábitos. Nuestro cerebro, el que se ha dañado, siente una discrepancia al querer recuperarse pronto y rápido y a la vez facilitarnos las excusas para evitar algo que sabe que en un principio va a ser más duro.

Lo más difícil es el inicio, pero debemos ser conscientes de que al mantenerlo unos días todo mejorará, ya que el propio cuerpo nos pedirá continuar haciendo las actividades que te hacen evolucionar porque se liberan ciertas hormonas que nos hacen sentir bien, descansar mejor y tener mayor esperanza de vida.

No olvidemos que esto es una carrera de fondo, cuanto más aguantemos más lejos llegaremos.

 

Escrito por: Mikel Montero
Corregido por: Dra. M. Jesús Gómez López
Editado por: Mari Carmen Estevan Estevan